Podréis encontrar esta canción -entre otros- en un disco de Hooker que se llama "The Best Of Friends", en el que colabora con él una retahíla de grandes músicos como Clapton o Van Morrison. Un disco de obligada escucha para los amantes de la música, y, sin duda alguna, de cabecera para los apasionados del blues más hondo (aparece con Morrison originalmente en "Mr. Lucky" y, grabada sólo por Hooker, en "The Ultimate Collection").
Un tema de blues popular que se hizo famoso en la década de los años 30, compuesto por Johnny Green y Edward Heyman y posteriormente versionada por mnúltiples artistas como Billie Holiday o Louis Amstrong.
Esta versión de Hooker con Morrison es una verdadera joya, una obra maestra que empapa los oídos de quien la escucha. Impone con la autoridad de su hermosura el blues que sólo alguien como Hooker posee en sus dedos.
Se olvida uno, según va creciendo y llenando la maleta de trastos inservibles, de todo aquello que le hizo ser quien soñaba, al menos por un momento tan breve como un chispazo. Durante el segundo día consecutivo en el que la ciudad se levantaba invisible tras la niebla, me acordé de que ésta era la mejor canción que se escribió en la década de los noventa y que, afortunadamente para mí, nadie podrá quitarla de mi cabeza hasta que me cubra tierra húmeda.
Hace poco encontré este disco, la versión original en vinilo de 1974, en la colección de un familiar. Cuando terminé de escucharlo no daba crédito. Hacía tiempo que un disco no me sorprendía tanto, no me llenaba de tal manera, y no me resultaba tan hermosamente atractivo. Fue un auténtico flechazo, honestamente. Y llevaba ahí, en la estantería de esa habitación, delante de mis ojos, toda una vida.
Once preciosidades. Once canciones que llevas esperando escuchar desde que tienes memoria. No las conoces, pero crees reconocerlas desde el primer momento en que suenan. Una delicia folk, o como quieras llamarlo, pero una delicia. Las canciones llenan el espacio con naturalidad y sencillez; embriagadoras sus melodías, que verdaderamente transportan nuestra imaginación, aunque esto ya se diga sin pensar y sin concederle valor al decirse, a un lugar mejor, mucho mejor.
Llegué a una conclusión algo difíl un rato después. Don McLean es culpable de haber escrito "American Pie". Sí, ese himno indescriptible, anacrónico, único. Si no lo hubiera hecho, se escucharían más sus otros discos.
Cuando leo sobre The Gaslight Anthem, me hace feliz notar que una parte del mundo ha sido justo con ellos sin depender de la suerte; de nada que no fuera otra cosa que su música. Las críticas que recibe no son sólo palabras bonitas -sobre todo al respecto de "The '59 Sound"-, sino que de ellas se desprende una especie de sentimiento de esperanza. No creo que sea un grupo mimado, no van por ahí los tiros. Tan sólo pienso que, viendo lo que han hecho, muchos contenemos la respiración deseando que el futuro confirme que, efectivamente, no era una ilusión: que ellos brillan más que el resto en el cielo.
Por otra parte y de igual manera, algo de injusticia hay en el hecho de que no se hayan comido las listas de éxitos por el mundo. No digo que eso necesariamente sea ni tan siquiera lo que busquen o lo que sea de esperar (Dios me libre, por favor...), pero así "debería" de haber sido. Por poner un ejemplo más o menos de su año: "Neon Bible" (discazo de The Arcade Fire) es de entonces (2007) y no sólo recibió buenas críticas sino que, además, fue un boom mediático (como viene siendo su caso). Chico... yo qué quieres que te diga; no me parece ni de lejos un disco superior a "The '59 Sound". Sí, que se les va mucho la olla, que meten muchos instrumentos, que muy barrocos, que muy oscuros y misteriosos ellos... pero lo que son las canciones, no creo que su raíz sea de más calidad.
Pero a lo que íbamos: "The '59 Sound" hay que escucharlo porque es un disco hecho para tí, que estás deseando escuchar rock and roll igual que el motor de un bólido desea tragar gasolina para saciar su sed brutal. Es un disco que encierra tal pasión y amor al arte que en cuanto el CD se ponga a girar, tu cuarto quedará inundado por el olor que habita en los lugares en los que se sitúan las historias que narran sus canciones.
Irremediablemente influenciados por Bruce Springsteen (New Jersey), muchos creen que este grupo podría ser quien recogiera el testigo de la música del Boss. Estas comparaciones no me gustan mucho porque no tienen demasiado sentido... pero ahí queda, desde luego, que un experto de no sé dónde lo diga. En este disco encontrarás referencias y sonidos a clásicos que a lo mejor aún no conoces, pero que creerás reconocer al momento.
De escucha obligatoria y necesaria, de principio a fin, sin saltarse ningún tema, respetando el trabajo de la banda.
Me puse nostálgico estos últimos días y removí mis primeros discos. El por qué de mi amor incondicional al rock and roll se llama Oasis y, más en concreto, Noel Gallagher. Somos cientos de miles los que sentimos la llamada de todo esto gracias a semejante cejijunto, y, aunque hayamos avanzado en nuestros gustos, a mí no me cuesta admitir que siempre serán los primeros en mi corazón. De hecho, creo que Noel podría sacar un disco de techno-rumba y aparecer en los videoclips rodeado de tías buenas bailándole, que aún así intentaría justificarlo.
Ahora las cosas han cambiado mucho. Ya en las últimas giras se notaba el cansancio de un grupo que, probablemente, murió por su miedo a innovar; a buscar lo que -seguro- aún albergaban de talento. Quizá la decisión de Noel de dejar el grupo fuera lo más maduro por su parte. Personalmente deseo que vuelva con algo pronto, pero sobre Oasis, seguro que hizo lo correcto. Aquello se convertía en un vicio malo y cada vez más profundo.
Sea como fuere, hoy recuerdo la época más brillante de este glorioso grupo con un ejemplo muy claro: Noel jamás fue precisamente un guitarrista técnicamente superior; nada más lejos de la realidad. De hecho, cualquiera que toque la guitarra y haya intentado imitarle, enseguida se habrá dado cuenta de por dónde va siempre. Pero, la verdad... ¿a quién le importa eso? En este vídeo (seis minutos extra al final de "Champagne Supernova" durante la gira del "Be Here Now", en 1998) lo que verdaderamente importa es ver las ganas que tenían de comerse el mundo. Cómo con un nivel técnico mediocre, Noel se lanza a conquistar el mundo con un sólo de guitarra enorme. Más bueno, más malo, más bonito, más feo. Pero lo hacía.
Si esuviste allí en aquella época, realmente estuviste en la cresta de la ola viendo a un grupo que, le pese a quien le pese, ha mantenido en muchas generaciones la ilusión por empezar a tocar la guitarra.
Una de las aficiones principales de la crítica musical de este país (España, que quede claro) es decir gilipolleces para hacerse notar, puesto que no tiene la nobleza suficiente como para reconocer lo bueno, aunque no venga de la mano de un grupo novel o cuya promoción parece la de un catálogo de ropa y complementos. Así, hace poco me quedé boquiabierto cuando leí una crítica de Carlos Marcos (un entendido, supuestamente) del último disco de Neil Young en la "revista" Rolling Stone. Se quejaba de que el disco era aburrido, raro, y que la labor del productor era "sospechosa" al no hacer nada (el disco es básicamente él tocando la guitarra, no más). Creo que no entendió muy bien la naturaleza del disco, que era precisamente esa: mostrar las canciones de manera cruda y sólo con las guitarras. Dos cosas: la primera, que el disco ha recibido críticas buenísimas por todos sitios. La segunda, sí, Rolling Stone es ese panfleto publicitario con fotos de moda y en la que nadie habla de música.
"Universal", de La Habitación Roja (LHR), puede que no sea ni el mejor disco del grupo ni el mejor disco de pop/rock de la historia de España. Pero, desde luego, las críticas salvajes que ha recibido desde algunos medios españoles son injustificables. Resulta obvio pensar que hay un odio exagerado por algún motivo que desconozco a este grupo; algo que no tiene que ver con su música exclusivamente, para que exista tal ensañamiento.
Resumiendo: como decía, en este país algo va mal si a este disco le llueven palos y luego a un tal Joe Crepúsculo, al que una vez intenté escuchar y sentí como si violaran a la hija que aún no tengo, lo adoran como el nuevo mesías.
"Universal" es un disco que quizá no está a la altura de -por ejemplo- el enorme "Nuevos Tiempos", pero presenta una serie de canciones más que dignas. "Voy a hacerte recordar", "Hacia la luz", "Younger", o "Días de vino y rosas" creo que son temas que más de uno hubiera deseado escribir, con melodías hermosas y letras que, al menos a mí sí, me aportan algo sobre la vida. Supongo que algunos expertos musicales o gente que escibe en blogs por esta geografía está muy por encima, claro. Aquí estoy esperando sus libros para que me iluminen, o sus discos, si tanta crítica independiente saben hacer.
Quizá lo que cabree a la crítica es que LHR no sea un grupo cuya líder y vocalista tenga un nombre inglés muy rimbombante, cante como con miedo a que le den una colleja, y se empeñe en cantar en inglés cuando todo el mundo sabe de dónde viene. Escuchen el disco y juzguen ustedes mismos.
Feliz año blablabla. Aunque ahora no esté muy claro a qué se dedican exactamente, hubo un tiempo en el que U2 escribían canciones realmente buenas, como es el caso. Me gusta porque además de ser un temazo dice una gran verdad: nothing changes on new year's day.