I want to be the bluebird. Singing, singing to the roses in the yard

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miércoles, 6 de abril de 2011

DISCO SEMANAL #18: Rotten Apples [...] (The Smashing Pumpkins)


Antes que nada, dejar claro que los recopilatorios están bien a medias. Son un poco como un signo de nuestros tiempos: las listas de reproducción. Se conocen muchos artistas los cuales luego puede uno investigar, pero se corre el peligro de quedarse sólo en el accedo rápido y directo a los temas más conocidos o populares de un grupo. En ese sentido, un disco recopilatorio (o al menos la mayoría de ellos) pone en bandeja todo lo necesario para tener una idea general de lo que es el grupo, pero ni de lejos hacen justicia -para bien o para mal- sobre toda su carrera.

No obstante, algunos siguen mereciendo la pena. "Rotten Apples: The Smashing Pumpkins greatest Hits" es un ejemplo de ello. Quedarse sólo con él sería una falta de respeto grave hacia la música tan brutal que hace este grupo, pero aún así y con todo, el disco en sí es una joya porque canción tras canción, es sencillamente único.

Los Smashing son de esas bandas que desde un comienzo hicieron suyo el sonido con el que grababan y luego ejecutaban. Cualquier imitación estaría tan falta del carisma de los de Illinois, tan alejada del alma que sostiene sus canciones con semejante entereza musical y pura pasión, que sería tan estridente como el sopnido de una aguja de tocadiscos fuera de control sobre la superficie del álbum.

Las melodías, la calidad de las letras, la variedad de registros que son capaces de atacar con increíble criterio, y la atmósfera única que construyen en cada canción, hacen de de los Smashing Pumpinks un grupo de cabecera.

Obligados.



martes, 8 de marzo de 2011

DISCO SEMANAL #17: Déjà Vu (Crosby, Stills, Nash, and Young)


Somos libres para poder no responder si no queremos a preguntas como cuál es nuestro disco favorito por lo infinito de nuestro gusto por la música. Ese es un triunfo del arte que jamás morirá por mucho que se asedie, o se nos trate de influir. Un apasionado de la música es como un niño que está descubriendo el fútbol y a cuyo padre no se le ocurre otra cosa que regalarle una pelota; la cosa sólo puede ir a más. Y uno puede tener un equipo favorito, pero si verdaderamente ama el deporte, sabrá disfrutar de cualquier jugada en cualquier patio de colegio.

He hecho este pequeño preámbulo porque esta semana hablo de un disco del que si dijera que es mi favorito desde hoy hasta el día en que me muera, estaría legitimado para defenderlo con sobrado criterio y, es más, hasta podría quedar como un entendido. Pues con todo eso, reconozco que me es imposible responderle a un amigo que "Déjà Vu" es mi disco favorito. Seguramente que lo sea, pero no puedo decirlo.

"Déjà Vu" es de esos discos que son como volver a casa después de un día de mierda y una noche de perros. Una inundación musical que se desborda por los altavoces ya desde los primeros acordes de "Carry On", un tema tan representativo de lo que se escuchaba en 1970 como irremplazable e inimitable.

Recuerdo que la primera vez que escuché este álbum me quedé con la boca abierta (además lo hice a través de un vinilo original que conserva un familiar, lo cual le dio cierta atmósfera al asunto un poco más mística). Unas voces que harían que los temas fueran perfectos a capela, guitarras que hablan solas y salpican las canciones como el sol cuando va saliendo y derrite su luz por las calles y tejados, etcétera, etcétera, etcétera. Debe uno escucharlo sin demasiadas indicaciones para que las diez canciones se deshojen por sí solas en cada mente.

Único.

miércoles, 2 de marzo de 2011

DISCO SEMANAL #16: All Through The Night (The Sand Band)


Disco de unos chavales de Liverpool que merece la pena ser escuchado con mucha atención.

"All through the night" es una recopilación de diez canciones sumergidas en una pecera de melancolía, con sonido pop pero bien aliñadas con un gusto folk que no es una pegatina comercial para pasar las nuevas aduanas que la gente que está más "dentro" necesita oír para tranquilizar sus prejuicios.

Un disco que no recordarás por aquella canción que te dio un subidón espectacular de camino a aquel festival, pero que si escuchas con cariño te dará la oportunidad de, quizá, verte reflejado en los cristales de esa pecera.

Más que digno.

lunes, 21 de febrero de 2011

DISCO SEMANAL #15: Butterfly House (The Coral)


El quinto disco de The Coral, "Butterfly House", salió al mercado en Julio de 2010 y, la verdad, no se puede decir que haya sido un éxito rotundo ni mucho menos. La banda que teloneó a Oasis durante su gira de 2005 no ha disfrutado de las buenas críticas (o, mejor dicho, la repercusión mediática) que a mi juicio merece el álbum. La cosa es triste, porque en su visita a Madrid tocaron en la Sala Caracol. Eso, obviamente no es malo (de hecho, es una sala mítica), pero sí que da una referencia sobre el volumen de público que se esperaba acudiera al concierto.

"Butterfly House" es un disco con una calidad inmensa, que poco a poco se derrite cálidamente en los oídos como cera. Desde la primera canción, "More than a lover", se reafirma la intención de la banda de cuidar al máximo las voces, con muchos coros de apoyo en casi todas las pistas. Creo que esto es una firma de autenticidad; una declaración de intenciones. En un mercado musical en el que las prisas hacen que temas creados para llegar al número uno de cabeza contengan una voz principal, un par de arreglos resultones o fáciles (y gracias), poner empeño en hacer que las melodías vocales signifiquen algo más y tengan peso verdadero en el disco, es... eso: una declaración de intenciones. Romper una lanza en favor de la calidad por encima del camino hacia el éxito utilizando la vía más corta.

Canciones con una deliciosa base acústica, coloreadas en todo momento por un goteo contínuo de guitarra eléctrica de sobradísimo criterio y envueltas en una atmósfera que, honestamente, no sé a qué lado de la frontera queda: si en el de la felicidad o el de la melancolía.

Escucho el disco y a ratos me parece estar oyendo a America, y, a ratos, a The La's. Y con eso, más o menos todo queda dicho... Mucha, mucha clase.



miércoles, 16 de febrero de 2011

DISCO SEMANAL #14: In It For The Money (Supergrass)


¿Se acuerda alguien de este disco? ¿Entra en las conversaciones corrientes y molientes de los aficionados a la música? Difícil de decir. Yo me aventuraría a decir que no, supongo que porque soy un mal pensado. Si no viviste este disco en su momento o poco después, parece como si ya no existiese. Como si las canciones que nos parecían (y eran) buenísimas de repente hubieran sido vetadas en la radio y en cualquier programa de televisión. Hay canciones que aparecen con tan sólo sacudir un poco la ropa; ¿por qué hay casos como éste en que parece que no queda nada? Es una vida injusta, ésta.

El segundo disco de Supergrass, sea como sea, es una obra maestra de obligada escucha para los amantes de la buena música, como suelo decir. Por encima de nombres y nombretes, léase britpop o "los noventa" (que, ojo, uno se identifica con eso), este disco presenta doce temas alegres y directos, con unos sonidos guitarreros tan frescos como potentes, y sin ningún tipo de pretensión por encima del recopilar una serie de canciones en las que, por lo visto, parece que se lo han pasado bien durante su grabación y composición. Cómo no van a salir las cosas así...

Tonight, G Song, o Sun Hits The Sky, por nombrar algunas, son las joyas que esconde este magnífico disco. Sin complejos, sin miedo. Supergrass.

martes, 1 de febrero de 2011

DISCO SEMANAL #13: Wilderness Heart (Black Mountain)


Otro disco que suena a profundidades. Bajo el agua o bosque adentro, pero a profundidades poco concurridas, allí donde sólo se adentra nuestra mente de vez en cuando.

Black Mountain, con base en Vancouver -Canadá-, es un grupo que lleva en activo con ese nombre desde 2004, haciendo rock basado en influencias blues y de psicodelia. También afirman estar muy marcados por la Velvet Undergroud, lo cual no pongo en duda, pero si hubiera que valorar esa influencia sobre cada grupo que lo dice...

El "Wildernes Heart" encontraremos precisamente eso: blues, psicodelia, y salpicaduras de rock ácido en muchos de los temas. Sí, el término "rock ácido" viene derivado de aquellos grupos que escribían rock psicodélico bajo los efectos del ácido allá por los setenta, pero igual de importante que eso es el fondo musical que subyacía en esas composiciones: Dylan, Beatles, flok, blues, música hindú...

Un disco en el que parece haber una clara diferenciación entre temas eléctricos y acústicos; no es que haya demasiada mezcla. No obstante, las canciones son realmente buenas y, como se dice, tienen pegada. Y algunos arreglos de producción que se van descubriendo tras varias escuchas son tan sutiles como perfectamente encajan.

Un disco que no descubre la pólvora ni mucho menos, pero que suena muy claro y contundente tanto en lo referido a las canciones como en la concepción musical que parece haber detrás: tocar guitarras emulando a los mejores y tratar de aportar un grano de arena, lo cual no es nada fácil. Y si uno se lo pasa bien haciendo lo que le gusta, pues mire usted, acaba de encontrar la receta de la felicidad.



martes, 25 de enero de 2011

DISCO SEMANAL #12: Phosphene Dream (The Black Angels)


Llevo unos cuantos días enganchadísimo a este disco. Supongo que hay temporadas en las que uno está mucho más receptivo a escuchar de buen gusto música más psicodélica que de costumbre, imagino que por un estado de ánimo infludo a saber por qué... pero el caso es que es así. Y no es que vayas caminando por la calle o mirando por la ventana del autobús y, de repente, te parezca que todo pudiera tornarse color verde y las nubes hacer figuras de elefantes haciendo gimnasia (que también pasará sin necesidad de ir hasta arriba de nada)... no. Sencillamente es que en tu cabeza esa música fluye, cosa que no sucede siempre. Al menos en mi caso particular. Aún así, aprovecho para declararme fan de la psicodelia.

Pues precisamente eso: un disco éste de The Black Angels básicamente de rock psicodélico. Término que seguramente hará que muchos se lleven las manos a la cabeza, recordando grupos plomíferos cuyas canciones jamás entenderemos por qué llegaron tan lejos... pero no. Es un disco que apetece escuchar por segunda vez. Es más, cualquier canción podría quedar bien en el próximo recopilatorio que le hagas a tu novia medio indie (espero que eso siga haciendo).

The Black Angels (nombre salido del tema "The Black Angel's Death Song", de la Velvet Underground) son de Austin, Texas. No vamos a recordar lo importante que es (y ha sido) Austin para el rock, que para eso ya hay camisetas a patadas que lo van recordando por ahí, pero... joder, nunca dejaré de preguntarme qué coño piensa el resto de Texas sobre Austin, en donde decenas de bandas de calidad proliferan como los modernos en la Gran Vía. Lo mismo a alguna hasta se le ocurre escribir un verso en contra de la pena de muerte.

"Phosphene Dream" es el tercer disco de estudio del grupo, y presenta diez canciones elaboradísimas y que enganchan desde el primer momento. Uno no tiene conciencia exacta de lo está escuchando, precisamente por esos aires psicodélicos que envelven este trabajo, pero ciertamente desde el primer tema uno queda atrapado en esa atmósfera etérea que crean los americanos sin, gracias a Dios, una producción barroca o pasada de rosca.

Muy recomendable. Yo, como digo, estoy enganchadísimo.

martes, 18 de enero de 2011

DISCO SEMANAL #11: Homeless Brother (Don McLean)

Hace poco encontré este disco, la versión original en vinilo de 1974, en la colección de un familiar. Cuando terminé de escucharlo no daba crédito. Hacía tiempo que un disco no me sorprendía tanto, no me llenaba de tal manera, y no me resultaba tan hermosamente atractivo. Fue un auténtico flechazo, honestamente. Y llevaba ahí, en la estantería de esa habitación, delante de mis ojos, toda una vida.

Once preciosidades. Once canciones que llevas esperando escuchar desde que tienes memoria. No las conoces, pero crees reconocerlas desde el primer momento en que suenan. Una delicia folk, o como quieras llamarlo, pero una delicia. Las canciones llenan el espacio con naturalidad y sencillez; embriagadoras sus melodías, que verdaderamente transportan nuestra imaginación, aunque esto ya se diga sin pensar y sin concederle valor al decirse, a un lugar mejor, mucho mejor.

Llegué a una conclusión algo difíl un rato después. Don McLean es culpable de haber escrito "American Pie". Sí, ese himno indescriptible, anacrónico, único. Si no lo hubiera hecho, se escucharían más sus otros discos.

lunes, 10 de enero de 2011

DISCO SEMANAL #10: The '59 Sound (The Gaslight Anthem)

Cuando leo sobre The Gaslight Anthem, me hace feliz notar que una parte del mundo ha sido justo con ellos sin depender de la suerte; de nada que no fuera otra cosa que su música. Las críticas que recibe no son sólo palabras bonitas -sobre todo al respecto de "The '59 Sound"-, sino que de ellas se desprende una especie de sentimiento de esperanza. No creo que sea un grupo mimado, no van por ahí los tiros. Tan sólo pienso que, viendo lo que han hecho, muchos contenemos la respiración deseando que el futuro confirme que, efectivamente, no era una ilusión: que ellos brillan más que el resto en el cielo.

Por otra parte y de igual manera, algo de injusticia hay en el hecho de que no se hayan comido las listas de éxitos por el mundo. No digo que eso necesariamente sea ni tan siquiera lo que busquen o lo que sea de esperar (Dios me libre, por favor...), pero así "debería" de haber sido. Por poner un ejemplo más o menos de su año: "Neon Bible" (discazo de The Arcade Fire) es de entonces (2007) y no sólo recibió buenas críticas sino que, además, fue un boom mediático (como viene siendo su caso). Chico... yo qué quieres que te diga; no me parece ni de lejos un disco superior a "The '59 Sound". Sí, que se les va mucho la olla, que meten muchos instrumentos, que muy barrocos, que muy oscuros y misteriosos ellos... pero lo que son las canciones, no creo que su raíz sea de más calidad.

Pero a lo que íbamos: "The '59 Sound" hay que escucharlo porque es un disco hecho para tí, que estás deseando escuchar rock and roll igual que el motor de un bólido desea tragar gasolina para saciar su sed brutal. Es un disco que encierra tal pasión y amor al arte que en cuanto el CD se ponga a girar, tu cuarto quedará inundado por el olor que habita en los lugares en los que se sitúan las historias que narran sus canciones.

Irremediablemente influenciados por Bruce Springsteen (New Jersey), muchos creen que este grupo podría ser quien recogiera el testigo de la música del Boss. Estas comparaciones no me gustan mucho porque no tienen demasiado sentido... pero ahí queda, desde luego, que un experto de no sé dónde lo diga. En este disco encontrarás referencias y sonidos a clásicos que a lo mejor aún no conoces, pero que creerás reconocer al momento.

De escucha obligatoria y necesaria, de principio a fin, sin saltarse ningún tema, respetando el trabajo de la banda.

lunes, 3 de enero de 2011

DISCO SEMANAL #9: Universal (La Habitación Roja)

Una de las aficiones principales de la crítica musical de este país (España, que quede claro) es decir gilipolleces para hacerse notar, puesto que no tiene la nobleza suficiente como para reconocer lo bueno, aunque no venga de la mano de un grupo novel o cuya promoción parece la de un catálogo de ropa y complementos. Así, hace poco me quedé boquiabierto cuando leí una crítica de Carlos Marcos (un entendido, supuestamente) del último disco de Neil Young en la "revista" Rolling Stone. Se quejaba de que el disco era aburrido, raro, y que la labor del productor era "sospechosa" al no hacer nada (el disco es básicamente él tocando la guitarra, no más). Creo que no entendió muy bien la naturaleza del disco, que era precisamente esa: mostrar las canciones de manera cruda y sólo con las guitarras. Dos cosas: la primera, que el disco ha recibido críticas buenísimas por todos sitios. La segunda, sí, Rolling Stone es ese panfleto publicitario con fotos de moda y en la que nadie habla de música.

"Universal", de La Habitación Roja (LHR), puede que no sea ni el mejor disco del grupo ni el mejor disco de pop/rock de la historia de España. Pero, desde luego, las críticas salvajes que ha recibido desde algunos medios españoles son injustificables. Resulta obvio pensar que hay un odio exagerado por algún motivo que desconozco a este grupo; algo que no tiene que ver con su música exclusivamente, para que exista tal ensañamiento.

Resumiendo: como decía, en este país algo va mal si a este disco le llueven palos y luego a un tal Joe Crepúsculo, al que una vez intenté escuchar y sentí como si violaran a la hija que aún no tengo, lo adoran como el nuevo mesías.

"Universal" es un disco que quizá no está a la altura de -por ejemplo- el enorme "Nuevos Tiempos", pero presenta una serie de canciones más que dignas. "Voy a hacerte recordar", "Hacia la luz", "Younger", o "Días de vino y rosas" creo que son temas que más de uno hubiera deseado escribir, con melodías hermosas y letras que, al menos a mí sí, me aportan algo sobre la vida. Supongo que algunos expertos musicales o gente que escibe en blogs por esta geografía está muy por encima, claro. Aquí estoy esperando sus libros para que me iluminen, o sus discos, si tanta crítica independiente saben hacer.

Quizá lo que cabree a la crítica es que LHR no sea un grupo cuya líder y vocalista tenga un nombre inglés muy rimbombante, cante como con miedo a que le den una colleja, y se empeñe en cantar en inglés cuando todo el mundo sabe de dónde viene. Escuchen el disco y juzguen ustedes mismos.

lunes, 20 de diciembre de 2010

DISCO SEMANAL #8: Wake up the nation (Paul Weller)

En el disco de esta semana volvemos un poco a nuestros días más actuales con "Wake up the nation", del enorme e inimitable Paul Weller.

Weller, nacido en 1958, seguramente no haya gozado de la dimensión artística o repercusión mediática y social a nivel mundial de la que otros sí, como Neil Young o Springsteen. Su música, sobre todo sus inicios más punk, estuvo muy atada a un momento político y social de la Inglaterrea de Tatcher, problemática social a la que él jamás dio la espalda para hacerse comercialmente grande (pudiendo sobradamente). Pero, ciertamente, un problemática enmarcada en Inglaterra, mientras cada parte del mundo sufría sus propios problemas.

Weller es un hombre que ha pasado por todo: el punk, el mod, el funk, soul, etc., buscando siempre la innovación, manteniéndose firme en su creencia de que hacer música es estar abierto a todo y no anclarse en aquello que te dio el éxito estruendoso cuando joven. Así, en su discografía encontraremos canciones para todos los gustos y discos mejores o peores en conjunto, pero si hay una cosa clara es que nunca, jamás, se le podrá acusar de ser un vago, un cómodo; un perezoso que vive de las rentas de su caducada insipración.

Además, Paul Weller es un luchador incansable de los derechos de los trabajadores y siempre ha sido un referente como voz del pueblo, que en ningún momento ha dejado que su éxtito acallara sus ideales más puros y pasionales.

Por supuesto, y como todos los verdaderamente grandes, aquellos que hemos tenido la suerte de verlo en directo entendemos el por qué de la inmensidad de este hombre: sus actuaciones están llenas de energía, de furor musical y de arrojo. Claramente superior a la mayoría de músicos veinteañeros que la MTV dice que son buenos y una revelación sobre el escenario. Es necesario intentar verlo en directo.

"Wake up the nation" hubiera roto las listas si fuera un disco de debut de cualquier otro artista, con joyas como "Moonshine", "Wake up the nation", "Fast car/Slow traffic", "Find the torch/Burn the plans", "Aim high", y un buen etcétera. Pero ya se sabe cómo va esto: la promoción es la promoción. Un disco enorme, obligado para cualquier amante de la música y qué decir para los fanáticos, como un servidor, de papá Weller.

No obstante, en mi opinión este trabajo es algo más por razones que cruzan la frontera de lo musical: es una prueba de cómo envejecer dignamente, de madurar y crecer siempre de la mano de la música, de no dejar de empaparse de otros estilos a los que estamos menos acostumbrados. De, en definitiva, amar a la música por encima de todo.

martes, 14 de diciembre de 2010

DISCO SEMANAL #7: HELP! (The Beatles)

Elegir un disco de los Beatles para hablar de él como uno de los mejores es difícil: todos ellos, independientemente de la época a la que correspondan, contienen canciones de excelete calidad. No hay grabación de los de Liverpool que haya pasado desapercibida por la historia de la música moderna. Así, discos como "Revolver", "Sgt. Pepper's [...]", o el doble blanco, son enormes iconos musicales por lo exquisito de su música y prácticamente fenómenos irrepetibles en lo referido a lo que significan en la evolución de esa música moderna y la historia del pop/rock.

Pero hoy hablo y recomiendo una escucha concienzuda de un trabajo que no se identifica aún con esos Beatles psicodélicos y/o mucho más avanzados en su innovación musical. De un disco básicamente pop pero, a la vez, plagado de nuevas influencias que ponen de manifiesto el imparable ascenso de los Beatles; su constancia en la maduración como músicos y personas. Creo que se trata, la publicación de este disco, de uno de los puntos de inflexión clave en la carrera de los "fab four", puesto que podría tratarse de uno de los nexos fundamentales entre su música más primitiva y lo que está por venir pocos años más adelante: una auténtica revolución musical porpuesta por ellos mismos.

Estas influencias son muy palpables sobre todo en dos canciones: "You've got to hide your love away" (donde Lennon muestra su admiración por Dylan) y "I've just seen a face" (tema prácticamente country/bluegrass si le añadiéramos un banjo y algún instrumento más de ese género). La incorporación de nuevos instrumentos como el contrabajo en "Yesterday" implican una clara voluntad de indagar en las posibilidades expresivas de los mismos, con la idea de no quedarse simplemente en guitarras, batería, y bajo para el resto de su carrera.

Además, conviene subrayar que la canción que da título al disco era, tal y como aseguró el propio Lennon, una verdadera llamada de socorro ante todo el mundo. Los Beatles empezaban a convertirse en un mostruo muy grande que se alimentaba de una fama desmesurada, y eso generaba grandes dosis de infelicidad a sus miembros, agobiados y cansados en innumerables ocasiones.

Como se sabe, los temas de esta grabación son la banda sonora de la película con el mismo título (una obra sin más intención que la de potenciar las ventas de la marca "The Beatles").

Pero dejando aspectos técnicos o históricos a un lado, que al fin y al cabo no son ni de lejos lo importante, este disco tiene que ser escuchado por su rotundidad musical; porque sus canciones son auténticas joyas. Por la belleza que contienen envueltas en esa aparente sencillez en la producción. Partucularmente, le doy un vistazo a la lista de canciones del álbum y me doy cuenta de que están muchas de mis favoritas a lo largo de la carrera de los Beatles.

"The Beatles". Uno ha escuchado tantas veces esas dos palabras que parece que ya no significan nada, cuando siguen siendo de lo más grande que ha dado el silo veinte.

lunes, 6 de diciembre de 2010

DISCO SEMANAL #6: Among Wolves (Among Wolves)



Descubrí hace muy poco a este grupo, nacido en Philadelphia, y llevan un par de semanas sonando en mi cabeza sin parar.

La primera canción que escuché fue "Queen Of England". Una hermosa melodía transportada entre algodones por una guitarra acústica, una batería deliciosamente suave, y pequeños cortes de distorsión con guitarra eléctrica que le dan al tema un contrapunto de aspereza perfecto.

Después, al escuchar uno el disco de principio a fin es imposible no sorprenderse por la calidad que encierra y la belleza que rezuman las doce canciones. Salta a la vista (o mejor dicho, a los oídos) que es un disco grabado con mucho esfuerzo y cariño. Al menos así lo creo yo. Fuera de virtuosismos con los instrumentos, éstos están puestos al servicio del conjunto del disco con sobrado criterio. Estamos hablando de un trabajo fundamentalmente folk, pero con arreglos sonoros y de producción muy interesantes que lo ponen en lugar privilegiado con respecto a otros grupos más convencionales.

Así, "Hard to die" o "Baltimore" son verdaderas joyas dignas de ser escuchadas en profundidad. Por cierto, que ésta última a veces me trae a la mente la mejor versión de los Beach Boys por algún lado...

Su discográfica dice de ellos: "For fans of The Beach Boys, Will Oldham, Neil Young, Guided by Voices, Gram Parsons, Flaming Lips, Townes Van Zandt". Ahí queda.

Fundamental escucharlos una vez como mínimo.

lunes, 29 de noviembre de 2010

DISCO SEMANAL #5: Gold (Ryan Adams)

Trabajador incansable, creador nato, y enamorado de la música, Ryan Adams es uno de los artistas más prolíficos que Estados Unidos ha sacado a la luz en la última década y media. En la carretera desde los quince años, Ryan formó parte de Whiskeytown (grupo de culto del estilo conocido como "americana"), ha sacado discos con The Cardinals (de ahí su gran relación con Neal Casal, a quien a su vez ha ayudado en algunas grabaciones y directos), y bajo su simple nombre.

Nacido en Jacksonville (Carolina del Norte), se convirtió poco a poco en la gran esperanza norteamericana para todo. Su ascendente carrera y la calidad de sus grabaciones alimentaron el deseo de que fuera el próximo salvador de la música del país: del blues, del country, del rock and roll, y de lo que hiciera falta. Seguramente esto ha pesado mucho en su carrera a posteriori, y mucha gente se ha quedado pensando "¿y ya está?". Que suceda esto es normal si se inflan las expectativas en vez de dejar que el artista nos vaya mostrando su trabajo poco a poco, con el paso de los años y según madure. Parecía que Ryan Adams tenía que haber cambiado el curso de la historia del rock antes de los treinta años, y eso no era justo.

Ahora bien, al escuchar sus discos, y sobre todo algunos como del que hoy hablo, uno entiende que efectivamente Ryan era (es) una estrella mucho más brillante que las del resto del firmamento actual.

Según sus propias palabras, en "Gold" (2001) quería "hacer un clásico contemporáneo". En este disco vuelca todos sus esfuerzos en forma de country, blues, y rock, para realizar finalmente un trabajo tan contundente como genial para nuestros oídos. El inicio de guitarra acústica y el ritmo trepidante de "New York, New York" (adoptada por los neoyorkinos como himno generacional tras el 11-S), la alegre melodía de "Firecracker", la sobriedad y belleza de "La Cienaga Just Smiled", las grandiosas "The Rescue Blues" y "When the stars go blue"... y sumamos (como mínimo) a esta lista de imprescindiples de este disco "Sylvia Plath" y el blues desgarrado de "Enemy Fire". Todas deliciosas.

La distribución del disco no estuvo ausente de polémica: Ryan pretendía lanzar el trabajo en dos discos, pero su discográfica (Lost Highway Records) se negaba a ello puesto que tendría que pagarle en concepto de dos entregas en lugar de una, de modo que juntó todas las canciones en un sólo compacto y el resto (cinco) fueron a parar a un EP llamado "Side Four" (la cuarta cara de un LP). Se hizo una tirada limitada de tan sólo quinientas copias con todas las canciones.

Hace meses que Ryan lleva tomándose un descanso puesto que entre apariciones en directo, colaboraciones, y sus numerosas grabaciones de los últimos años, afirmó estar cansado y tener la voluntad de parar su música por un tiempo. Pero no vemos la hora de que vuelva.

"Gold" es un disco imprescindible en la estantería de cualquier amante de la música. Una reunión de enormes canciones que, al final, hace que el tiempo pase muy rápido cuando se escucha.

lunes, 22 de noviembre de 2010

DISCO SEMANAL #4: Open Season (British Sea Power)

He aquí un disco de un grupo de esos que, cuando lo escuchas, te intentas convencer de que deben haber nacido en el momento y el lugar equivocados; que se ha prouducido una conjunción de factores negativos en el universo para que no hayan tenido más éxito, puesto que de lo contrario no se explica uno su anonimato.

"Open Season", el segundo trabajo de estudio de British Sea Power, afincados en Brighton, tan sólo llegó al puesto 13# en las listas de discos más vendidos en Inglaterra, y su single "It ended on an oily stage" al 18#. Sobra decir que, en España, es muy dudoso que alguna de las canciones de este disco haya ni tan siquiera sonado una sóla vez en la radio o la televisión.

Sea lo que sea, British Sea Power, hijos del post-punk e influenciados por bandas como The Cure o Pixies, firman en "Open Season" un trabajo redondo y de una gran calidad melódica. Sin grandes florituras en la producción, las guitarras y los arreglos se limitan a estar al servicio de la canción. Las hermosas líneas que contiene este disco están impregnadas en todo momento por un fondo melancólico, incluso en los temás más animados, y es esa mezcla la que nos invita a disfrutar de estas once canciones en cualquier momento de nuestra vida.

Un trabajo alejado, muy alejado, de las exigencias del momento para llegar al éxito instanténeo. Siempre he pensado que cuando se dice que éste o aquél son grupos de culto a pesar de que nadie les hiciera mucho caso en su momento, a ellos no les debe hacer demasiada gracia. Si sólo tenían eso en sus vidas y no les ha ido bien, no será un plato de gusto. Pero, para qué negarlo, ojalá que este disco se convierta en una referencia según vayan pasando los años, porque para los que lo descubrimos en su día es difícil de olvidar.

lunes, 15 de noviembre de 2010

DISCO SEMANAL #3: This is my truth, tell me yours (Manic Street Preachers)

Hay discos malos, discos mediocres, discos buenos, y discos que son sencillamente redondos. Discos que marcan un momento de nuestras vidas por muchos motivos emocionales, seguramente, pero sobre todo por ser obras maestras desde la primera canción hasta la última. Discos cuya escucha llena por un rato toda nuestra mente, haciendo pequeño todo lo demás. Para mí, "This is my truth, tell me yours", es uno de esos.

Han pasado muchos años desde los inicios de esta banda galesa, y sería de necios decir que fueron sólo una explosión de talento momentánea, algo muy común en los noventa. Si bien es cierto que formaron parte de aquella escena británica y que se llevaron gran parte del enorme pastel que estaba por repartir en aquellos días, y que ahora su popularidad sólo se mantiene viva entre sus fans y entusiastas de la música dispuestos a atender sólo a la calidad de las canciones y no a las modas efervescentes, los Manics siguen sacando al mercado actualmente trabajos más que dignos.

James Dean Bradfield (líder, vocalista, y guitarrista del grupo) deber ser, en mi opinión, recordado como uno de los maestros de la melodía de los últimos veinte años. Escribe con una naturalidad y frescura apabullantes, con una aparente sencillez melódica tan directa como difícil de imitar. En este disco, por ejemplo, apenas hay virtuosismos con los instrumentos, al mismo tiempo que tampoco estamos ante un ejercicio de disección de la historia de la música pop/rock a través de sus canciones. No hay alardes de nada en los temas que conforman esta grabación; pretensiones musicales más allá de construir una recopilación de canciones hermosas e imponenetes como catedrales.

Trece canciones en un CD que, cada vez que reviso, recuerdo por qué me sería imposible quitar alguna de la lista. Un disco que marcó generaciones allá por los noventa, en plena ebullición del britpop, pero que, ojalá, termine convirtiéndose en una obra atemporal.

jueves, 11 de noviembre de 2010

DISCO SEMANAL #2: Yankee Hotel Foxtrot (Wilco)

De todo lo bueno que produce este grupo (que resulta ser la inmensa mayoría de cuanto firma), "Yankee Hotel Foxtrot" fue, seguramente, el primer golpe de autoridad que dio sobre la mesa del amplio panorama internacional. Hasta la fecha de salida de este disco, Wilco no había gozado ni de lejos de la repercusión mediática que ahora se le ponía en bandeja, si bien es cierto que, para muchos aficionados, este grupo norteamericano ya circulaba por sus cabezas bajo la bandera de grupo de culto y que, tarde o temprano, tenía que reivindicarse y explotar.

Para situarlos en algún sitio, su música es etiquetada como country alternativo, y, por qué no, así es. Lo que sucede con este grupo es que... ¿realmente importa qué etiqueta acompañe sus críticas? Wilco hace una música tan soberbiamente buena, con un criterio tan sobrado y un talento tal que, a decir verdad, no merecen ninguna etiqueta. Se trata de un grupo cuya música está por encima de esas niñerías; es transnacional, multigeneracional. Si te gusta la música, te gusta Wilco. No es cuestión de que seas más de contry, folk, rock and roll, pop, o de la madre que parió a cualquier género musical.

El Yankee es un disco que, a pesar de haber sido grabado en medio de problemas internos de la banda y haber estado contaminadas las sesiones de grabación por contínuos problemas con los productores, ya forma parte de los mejores trabajos musicales de la historia. La voz de Tweedy, las guitarras acústicas que transportan los temas sobre algodones, los arranques eléctricos y de steel guitar que colorean las melodías con pasión, y una concepción perfecta del ritmo, convierten la escucha de sus once canciones en un espectáculo sonoro. Imprescindible.

sábado, 30 de octubre de 2010

DISCO SEMANAL #1: Le Noise (Neil Young)


Neil Young vuelve con un disco de reclinatorio bajo el brazo. Vuelve a demostrar que su cabeza y sus manos son tierra fértil por las que las ideas campan a sus anchas, libres de todo estereotipo e inalcanzables para los amantes de las modas pasajeras y vistosas. Un disco que, si bien es cierto que muy probablemente no vaya a asomarse a los primeros puestos de las listas, estará cerca de ser de lo mejor del año. Tratándose de Neil Young y mirando hacia atrás en su carrera, nada de esto es noticia. Pero seguramente nadie suela acordarse de que este hombre tiene sesenta y cinco años a sus espaldas, y que su talento y motivación no sólo están intactos, sino fuera del alcance de la humanidad entera.

"Le Noise" recoge ocho temas grabados en el estudio de Daniel Lanoise, productor del trabajo, en California. Lanoise se encarga del tratamiento y arreglos de las piezas, pero poco hay que añadir a un grupo de canciones que ellas solas lo son todo. El disco está grabado fundamentalmente con la guitarra eléctrica de Neil y su voz, junto con algunos sonidos de acústica y ecos aportados por Lanoise.

La leyenda de Neil Young está a la altura de quien realmente es. Si alguien lo duda, debe volver a escucharle con más calma. Porque él es el verdadero depredador del rock and roll. Es, efectivamente, un dinosaurio sobre el escenario, imposible de saciar en su búsqueda de historias verdaderas. Su guitarra no tiene rival sobre la faz de la Tierra: es una hachazo tras otro en la madera que parece imposible de cortar. Es la descarga eléctrica de una tormenta capaz de dejar sin luz a una ciudad entera.

Honestamente, resulta difícil tomarse en serio a muchos grupos actuales cuando un disco como éste llega a las manos de uno.